En el mundo del que yo venía, el del sueño, la idea de vender costillares de cerdo resultaba inconcebible
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En el mundo del que yo venía, el del sueño, la idea de vender costillares de cerdo resultaba inconcebible
En el mundo del que yo venía, el del sueño, la idea de vender costillares de cerdo resultaba inconcebible